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La tiranía castrista, Cuba y los cubanos exiliados You On Here » La tiranía castrista, Cuba y los cubanos exiliados

Por Dr. Octavio Dilewis Ibarra-Tamayo

Existen muchas personas que por lucro, bajo chantaje o por idiotez, se dedican a repetir las fabricaciones justificativas del grupo gansteril que tiene secuestrada la soberanía del pueblo cubano intramuros, cerrando los ojos a lo que realmente ocurre en la isla.

Allí existe una tiranía personal que considera el poder como un fin en si mismo y como su único fin, peor por su asfixiante naturaleza totalitaria que la dictadura de España bajo Franco, que la de Chile bajo Pinochet, que la de Paraguay bajo Stroessner, etc, la cual ha secuestrado la soberanía del pobre pueblo cubano, y ha convertido un pais que era más rico que España, Italia, Portugal, Grecia y Europa Central y Oriental en 1958, en un antro surreal de mendicidad y sobrevivencia.

Todo ello con la complicidad del establishment norteamericano, el cual es ciertamente responsable de gran parte de los problemas de Cuba. Nadie que tenga el más mínimo grado de racionalidad puede creer que Castro ejerce su tiranía personal sin la complicidad de los gobiernos de Estados Unidos. Hoy el gobierno norteamericano es el primero en perseguir a los cubanos que intenten cualquier acción armada para devolverle la libertad al pueblo nuestro secuestrado en la isla. En cambio Castro secuestró a Cuba a tiro limpio, no regando flores desde pacíficos autos hacia las aceras, mientras el gobierno norteamericano no tuvo ningún reparo en presionar a Batista para que se fuera y le dejara el camino libre a él y a los delincuentes que lo acompañaban. Castro incluso ha dicho que él no entregará el poder, que el que lo quiera tiene que quitárselo a tiros; y las muestras de abuso en medio siglo son abuntantes.

Claro, lo mismo decía Noriega; con la diferencia de que en determinado momento dejó de tener la complicidad de Estados Unidos. Si un abusador pequeño y cobarde pero armado (el tirano Castro) maltrata a alguien pequeño y desarmado (el pueblo cubano), delante de las narices de un gigante armado ( el gobierno de Estados Unidos) que puede aplastar al abusador de un zarpazo y parar el abuso, y el gigante no lo hace, tal gigante armado es un infame canalla que hay que denunciar. Por ello se necesita a alguien con pantalones para hacerlo, y para fustigar al abyecto y genuflexo coro de traidores complacientes, integrado por remedos de Judas Iscariote.

El gobierno norteamericano, que podría acabar con Castro de un zarpazo si quisiera, ha ayudado al tirano a mantenerse en el poder (existe una extensa cantidad de pruebas respecto a ello) y éste a cambio ha desestabilizado varios lugares del mundo para producirle altamente lucrativos negocios a los miembros del establishment que son contratistas institucionales del complejo militar-industrial, es decir, parásitos del descomunal presupuesto de guerra estadounidense o "proveedores" del Pentágono, ha custodiado los pozos petroleros de Cabinda a la plutocracia en décadas pasadas, ha entregado a ciertos "elementos incontrolables", ha beneficiado a grandes intereses que toman ventaja del tráfico de drogas y el lavado de dinero, etc, etc, etc.

Observando la lista de los hispanos más ricos de Estados Unidos encontré uno que no me parecía cubano por su ubicación geográfica, aunque si por el fenotipo, Carlos M. Gutiérrez, en aquel entonces jefe ejecutivo supremo de una de las compañias emblemáticas de Estados Unidos y el mundo, y muy alejado de Miami y la Florida. Resultó ser un cubano que luego se convirtió nada menos que en Secretario de Comercio de Estados Unidos (parte del gabinete ejecutivo supremo del pais más poderoso del planeta). Siendo solo el 3.5 % del total en ese grupo, la aplastante mayoría de los hispanos con más altos ingresos son cubanos. Más de la cuarta parte de los cubanos nacidos o criados en Estados Unidos tiene nivel universitario (de 26 a 28 %); los anglos blancos solo llegan a la quinta parte (de 19 a 20 %); es decir, los cubanos superan ampliamente hasta a los anglos blancos. El resto de los hispanos no llega ni a la décima parte (menos del 10 %).

Debo aclarar que no todos los cubano-americanos exitosos me producen orgullo; obviamente toda regla tiene su excepción. Por ejemplo admiro a Andy García por su talento y sencillez, pero cada vez que veo a Gloria Estefan (Fajardo) recuerdo a Peggy McKinley, a favor de cuyo ataque contra la comunidad cubano-americana se colocó en uno de sus desatinados paroxismos de egocentrismo, arrogancia e idiotez, propios de algunos boxeadores o de saltimbanquis cuyo éxito ha sido el producto de un golpe de suerte o una circunstancia especial pero no de lo que se podría llamar propiamente talento. Quizás, sin el golpe de suerte Motola, todavía andarían amenizando humildes fiestecitas, tocando acordeón y pasando el sombrero. Los Estefan, los mismos que se negaron a firmar en 1992, si mal no recuerdo, una carta de solidaridad con el hijo (artista) de Luque Escalona, secuestrado por la tiranía castrista, y hoy se mantienen en la sombra, sibilinamente "más o menos" ante la agresión de Juanprimito contra el exilio cubano.

También recuerdo a Nelson Mandela, otra de las bofetadas que Fajardo se creyó en el derecho de propinar al exilio cubano en otro arranque de desubicación. A parte de andar por ahí con la nariz estirada, esa señora se dice que ha declarado que ella y Castro son los cubanos más famosos del mundo; hay que ser arrogante para querer ubicarse en la cumbre de la fama aunque para ello tenga que compartir el espacio con un sujeto tan mefistofélico y despreciable como el tirano Castro. Marcadamente diferente de nuestra Celia, más famosa que ella y su pareja escogida, el tirano Castro, y mil veces más querida que ella, que era humilde porque era grande, grande de verdad. Ni viviendo Fajardo siete vidas podría llegarle a Celia ni a las rodillas.

Los cubanos en la diáspora tienen un ingreso percápita probablemente superior al de los europeos y norteamericanos. Son además de los hispanoamericanos más ricos, también los más politicamente poderosos en Estados Unidos. Solo millón y medio de cubanos cuentan con dos senadores en el Senado Norteamericano, mientras el resto de los hispanos tienen solo un senador para una población de 43.5 millones. Los cubanos tienen una superioridad abismal con respecto a los demás hispanoamericanos e incluso con respecto a los mismísimos anglosajones. A los cubanos en Estados Unidos les correspondería por su población dos congresistas federales y tienen cuatro, el doble, tendrían que compartir un senador federal con otro grupo poblacional igual en número y tienen dos, el cuádruple.

Lo anterior deja claro que si Cuba fuera libre, aun bajo enemistad comercial con Estados Unidos, estaría entre las principales potencias económicas del planeta comerciando con Canada, Hispanoamérica, Brasil, Europa y Asia. Los cubanos han demostrado en el extranjero que no son segundos de nadie ni económica ni politicamente. Han llegado a convertirse en primera figura ejecutiva de varias de las empresas más emblemáticas de Estados Unidos y el mundo.

Hispanoamérica sería otra muy distinta si en lugar de tener a la tirania de Cuba como factor desestabilizador y destructivo hubiera contado con una Cuba libre como motor del desarrollo de sus vecinos hispanoamericanos.

La miseria en Cuba no se debe a la acción de ninguna fuerza externa. Es el resultado del secuestro y asesinato de las prodigiosas fuerzas productivas de los antillanos, por parte de una tiranía personal que tiene como único interés su perpetuación en el poder, con la complicidad de todas las administraciones norteamericanas, demócratas y republicanas, desde Dwight D. Eisenhower hasta George W. Bush, y probablemente hasta Obama, a quien, sólo durante su primer año de ejercicio, le mantendremos el beneficio de la duda.

Es digno notar que hemos establecido como "marcador de la conducta de Obama" su valor o no para enfrentar los intereses especiales de la plutocracia en el desafío al modelo de asistencia médica tercermundista que existe en Estados Unidos; un sistema con un gasto per cápita muy superior al del resto de los paises más ricos del planeta, pero que exhibe en cambio una puntuación en cuanto a calidad y responsabilidad social que lo coloca como el miserable, inmoral, bochornoso, número 37 o 38 del orbe, por debajo de algunos países del tercer mundo; si Obama se atreve a desafiar y a vencer en ese campo al que ha sido por mucho tiempo el gobierno real, probablemente ayudará también a derrotar los intereses del establishment colaborando con el exterminio del castrato.

El establishment norteamericano, la plutocracia, no odia a Castro, todo lo contrario; odia a los cubanos que viven en Estados Unidos, los cuales los han superado y han humillado su arrogancia en su propia tierra, y tienen más representación política y poder económico proporcional que ellos.

La tirania personal de pretensión vitalicia es la única culpable de la miseria de los que quedaron atrapados intramuros, la cual, basta de mentiras, no es enemiga de los gobiernos norteamericanos, es cómplice mutual de ellos.

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